Piense que no sirve. Convénzase de que no tiene talento. Repítase, una y otra vez, que su habilidad está en otro lado. Llénese el día con otro tipo de actividad. Anótese en un gimnasio. Inscríbase en un curso de mecánica. Maratonee todo un fin de semana con una serie de dragones o un policial nórdico. Olvídese de su modelo a seguir. Conste en actas que no les llega a los talones a quienes admira. Sáquese de la cabeza todo lo anterior. Dese una ducha. Limpie su escritorio. Abra su computadora o su cuaderno favorito (porque tiene un cuaderno favorito, no lo niegue). Active su imaginación. Ensucie esa hoja en blanco. Escriba. Escriba siempre. No deje de escribir. Usted puede hacerlo. Usted quiere hacerlo. Hágalo.
